Desde que se conoció la implicación del Sr., Camps, President de la Generalitat Valenciana y de otros altos cargos del PP valenciano en el caso Gürtel, hemos asistido a un proceso de degradación sistemática y creciente del escenario político y de las instituciones democráticas valencianas.
El Govern de la Generalitat está desaparecido, ha dejado de gobernar, ha dejado de tomar decisiones teniendo en cuenta las necesidades de la ciudadanía y el interés general, limitándose a defender a su President, que también ha desaparecido del contacto con la ciudadanía y la prensa.
Les Corts Valencianes han quedado reducidas a una caja de resonancia de innumerables denuncias y reivindicaciones frente al Gobierno de España, obviando sus propias funciones, la principal es que son un mecanismo de control del Govern  valenciano. Allí hacen gala de la política que les caracteriza, el victimismo; Se hacen las víctimas de todo ante el Gobierno de España, en vez de ejercer sus competencias, que les señala y mandata l’Estatut d’Autonomia, para atender a las valencianas y a los valencianos.
Radio Televisión Valenciana (Canal 9), se ha revelado como un puro instrumento de manipulación informativa sólo equiparable a Telemadrid.
La resolución del Tribunal Supremo de reabrir la causa contra los altos cargos del Govern Valencià afectados por la trama Gürtel, fue relegada a una simple referencia al final del informativo, e iniciada con la reseña del apoyo del PP al Sr. Camps.La resolución del Tribunal Supremo que establece que la conducta del “¿Molt Honorable?” y de los otros dirigentes del PP, debe ser investigada por constituir un posible delito, acredita que la responsabilidad del proceso de deterioro institucional que vivimos en la Comunidad Valenciana, sólo es imputable al Sr. Camps y al PP.
La reacción del Sr. Camps ante dicha resolución es más de lo mismo. Lo que ha venido haciendo en el último año, una huída hacia delante.
Se ha vuelto a evidenciar la pérdida de sentido institucional del Sr. Camps. De nada vale la resolución del Tribunal Supremo frente a la opinión del Sr. Camps, faltaría más. También ha revelado un profundo sentido antidemocrático, ya que en lugar de colaborar con la Administración de Justicia, como es su obligación como ciudadano y especialmente como ciudadano con una “gran” responsabilidad política ¿?, se dedica a amenazar sin pudor.
Y se ha destapado su falta de respeto al Estado de Derecho. Aunque ya lo conocíamos. Ahora dice que el Tribunal Supremo actúa al dictado de la Vicepresidenta Primera del Gobierno. Pero no nos extrañan sus afirmaciones; anteriormente desde el PP habían atacado a la Policía, a la Fiscalía, a la Agencia Tributaria, a la Unidad de Delitos Monetarios de la Policía, al Portavoz del Partido Socialista. Una vez más demuestran la gran incoherencia en la que viven inmersos hasta el cuello en el caso de corrupción política más grave de la historia de la democracia. Y no vale el decir “tú más”. El PSOE, inmediatamente aparta de sus filas a los “presuntos corruptos”. El PP tarda una eternidad, cuando lo hace, como se ha demostrado en los últimos tiempos.

También se ha evidenciado que el Sr. Camps sigue en su “limbo particular”, que ha perdido absolutamente el sentido de la realidad. Con sus declaraciones demostró que no conoce la situación de crisis económica que vive la Comunidad Autónoma que se supone que él ¿gobierna? Que no se ha enterado que hay muchas valencianas y valencianos pasando muchas dificultades y que él es incapaz de tomar ninguna medida que solucione los problemas a la ciudadanía. Se atreve a decir, que los 45 millones de españoles creen en su inocencia, cuando lo bien cierto es que ni los suyos ya le creen y yo concretamente, le pido, SR. CAMPS, PERMITAME QUE DUDE. Aunque creo que esas dudas no se me generan sólo a mí, no me atrevería a decir que dudan los 45 millones de españoles.
Más humildad, más respeto, más lealtad institucional y más responsabilidad política es lo que le está pidiendo mucha gente, no sé cuántas valencianas y valencianos, tampoco me atrevería a decir que los 5 millones, aunque sí que me atrevo a decirle que muchos más de los que usted cree, Sr. Camps.

 Publicado en La Rodalia del mes de junio.

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