El Gobierno del PP ha decidido prestar menos atención a la violencia de género, actuando de forma irresponsable por recortar en más de un 21 por ciento el presupuesto dedicado a la lucha contra la violencia de género y por romper el consenso parlamentario en esta materia, una actitud que es muy peligrosa para las mujeres.
Un recorte que, desde el Gobierno se ha justificado como una “reducción de la propaganda”. Un ejercicio de verdadero cinismo por parte del Gobierno al llamar peyorativamente propaganda a las campañas de prevención, campañas de sensibilización e información, sobre violencia de género, que son un instrumento imprescindible y eficaz para que las mujeres denuncien y rompan el vínculo con la violencia machista.
Además es falso que hayan aumentado un 16 por ciento el gasto en asistencia social para las víctimas, ya que esta subida la realizó el anterior gobierno socialista al transferir a las Comunidades Autónomas 5 millones de euros para programas de asistencia social a mujeres víctimas y de protección a menores.
Y para invisibilizar y ocultar el recorte y el retroceso en violencia de género y en políticas de Igualdad, el Gobierno y su grupo parlamentario, el PP, haciendo abuso de su mayoría, ha impedido que se realicen las comparecencias en la Comisión de Igualdad para explicar los Presupuestos Generales del Estado.
Pero estos presupuestos también afectan al resto de políticas a favor de los derechos de las mujeres. Me sumo a la denuncia de que el Gobierno de Rajoy ha iniciado el camino de debilitar el Instituto de la Mujer, tanto en su estructura como por la vía del recorte presupuestario, porque es el organismos que apoya a la sociedad civil organizada de mujeres, por lo que las ayudas a las asociaciones se han reducido casi un 15 por ciento.
Igualmente se han reducido prácticamente en un 20 por ciento las partidas para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Aquí, donde el recorte es más evidente es en el empleo, con una reducción del 84 por ciento en los programas de formación y fomento del empleo femenino que desarrollaban las CCAA, y una reducción global de programas de empleo femenino de casi el 60 por ciento.
Además, empeoran los programas existentes, porque eliminan la opción específica de inserción laboral en cuanto al empleo femenino y lo sustituyen por conciliación. Y desde el grupo socialista denunciamos que asociar exclusivamente la conciliación al empleo femenino es una trampa ideológica para las mujeres, pues la conciliación debe ser un derecho instalado en el puesto de trabajo independientemente del sexo de quien lo ocupe. Y la apuesta debe ser por la corresponsabilidad entre hombres y mujeres y el reparto de los cuidados.
En conclusión, estos Presupuestos están diseñados contra las mujeres, porque desprotegen a las víctimas de la violencia de género y a sus hijos e hijas, ahogan a la sociedad civil organizada de mujeres y dificultan la permanencia de las mujeres en el puesto de trabajo.
Los presupuestos y la reforma laboral certifican las políticas que el gobierno de Rajoy ha emprendido en contra de las mujeres, que van a ser quienes van a pagar en mayor medida la crisis, siendo expulsadas del mercado laboral.
Todo esto sumado a los recortes en atención a la infancia y a la familia de casi un 43%, a la supresión del plan educa tres de escuelas infantiles y al desmantelamiento del sistema de dependencia, significa que el Gobierno del PP, de Rajoy, es un elemento peligroso para la vida de las mujeres y la igualdad.
Estos son unos presupuestos ineficaces e injustos sobre todo para las mujeres.