Comparecencia de Margarita Delgado, socióloga del CSIC
23 Diciembre 2008 – 17:35
SUBCOMISIÓN PARA REALIZAR UN ESTUDIO Y ELABORAR UNAS CONCLUSIONES SOBRE LA APLICACIÓN DE LA LEGISLACIÓN EN MATERIA DE INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO
COMPARECENCIA DE MARGARITA DELGADO
INVESTIGADORA DEL CSIC
12 DE DICIEMBRE 2008
Quiero agradecer que me hayan citado. Para mà es un honor que SS.SS. muestren interés por los resultados de nuestras investigaciones y, desde luego, nos satisface mucho ponerlas a su disposición y espero que puedan resultarles de utilidad.
Antes de entrar exactamente en el contenido, querrÃa hacer una breve panorámica de lo que es el trabajo que voy a mostrar y de dónde procede y cómo se lleva a cabo. Dirijo un grupo de investigación en el Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas que se llama Familia y Trabajo, cuyas dos lÃneas de investigación principales y prioritarias, son: primera, fecundidad, familia y trabajo y, la segunda, salud reproductiva en los paÃses desarrollados. Asà pues, el aborto es un determinante de la fecundidad. Los determinantes de la fecundidad académicamente los clasificamos en determinantes próximos y determinantes sociales. Los determinantes próximos más comunes en las sociedades avanzadas serÃan la nupcialidad, entendida en sentido amplio de emparejamiento, el uso de métodos anticonceptivos y la interrupción voluntaria del embarazo. Esos serÃan los tres determinantes próximos. Los determinantes sociales de la fecundidad serÃan: el nivel de renta, la participación en el mercado laboral, el nivel educativo, en fin, una serie de determinantes que llamamos sociales. Por tanto, el aborto es uno de los determinantes próximos de la fecundidad y, como tal, es una materia conexa a lo que es mi objeto de investigación. Quiero decir esto porque voy a situar los datos de mi comparecencia en una perspectiva más amplia, no solo el aborto, sino como consecuencia de otros muchos trabajos y con una perspectiva un poco más amplia. Desde finales de los ochenta llevo trabajando en una sublÃnea que es la fecundidad de las adolescentes y la incidencia del aborto en ese grupo de edad, como asunto complementario al tema central de la reproducción y la salud reproductiva. La financiación para llevar a cabo mis investigaciones procede, principalmente, de los planes nacionales -son subvenciones conseguidas en concurrencia competitiva- de I+D, en algún caso también del plan de investigación de alguna comunidad autónoma. Concretamente, mi primer trabajo sobre las adolescentes fue financiado por el Plan de investigación de la Comunidad de Madrid. También procede de fundaciones y también de proyectos internacionales. El último que hemos tenido ha sido sobre fecundidad con el Instituto de DemografÃa Max Planck alemán. Y las publicaciones donde se difunden nuestros trabajos son las habituales del mundo cientÃfico: artÃculos en revistas especializadas, libros o capÃtulos de libros en obras colectivas. Por situar un poco cuál es mi actividad y dónde se inscribe.
Vamos a pasar concretamente a las cifras de aborto. Lo que les muestro a continuación son las cifras absolutas de interrupciones voluntarias del embarazo y, como vemos -esto no es novedoso, lo han visto con otros comparecientes y por los propios datos del Ministerio de Sanidad- es un incremento constante de las interrupciones voluntarias del embarazo en España que, entre 1990 y 2007 se han multiplicado por tres. Aquà lo tenemos. Sin embargo, eso no es homogéneo. En los grupos entre 25 y 34 años se ha multiplicado por un poco más de tres y en el grupo de las adolescentes se ha multiplicado por 3,1 y, más en concreto, en las menores de 18 años, que han tenido el crecimiento más notable de todos los subgrupos en cuanto a las interrupciones voluntarias del embarazo, que se han multiplicado por 4,1. Quiero hacer notar que entre las adolescentes, donde los abortos se han multiplicado por 3, sin embargo provienen de un colectivo que se ha reducido en un 30 por ciento. Es decir, en 1990, el grupo de menores de 20 años, las mujeres entre 15 y 19 años, eran poco más de 1.600.000 y en 2007 son poco más de 1.100.000. Es decir, que un colectivo que se ha reducido en un 30 por ciento, sin embargo ha multiplicado por tres el número de abortos. Creo que merece la pena señalar eso. Yo utilizo una medida que no es la tasa de abortos por mil mujeres sino que es la proporción de embarazos que finalizan en aborto. Cualquiera de ellas puede utilizarse, pero me parece que es más ajustada la proporción de embarazos que finalizan en aborto que la tasa por mil, porque la tasa por mil enmascara algunas realidades, es decir, en las jóvenes la tasa de embarazo es mucho menor porque no están en la edad convencional de procrear y creo que es más útil verlo de esta forma, pero eso no significa que otras medidas se puedan descalificar, ni muchÃsimo menos. Lo que quiero mostrar con esto es que la mayor incidencia del aborto en cuanto a proporción de embarazos que finalizan de esa forma se da en los extremos de la distribución. Vemos cómo son las más jóvenes y luego las de mayor edad. Lo que pasa es que no hay que perder de vista que mientras las más jóvenes, las menores de 25 años, aglutinan aproximadamente el 40 por ciento de todos los abortos -un poco menos no llega, depende de las fechas, en 2007 es el 38,7, en 1995 era el 40, siempre se sitúa en torno al 40-, en las mayores de 40 años son solo un 5 por ciento los abortos que se producen en esos grupos de edad, y el grupo más numeroso, que está en torno al 55 por ciento, en este caso el 56,2, son las mujeres que están entre 25 y 39 años. Es decir, que en estos grupos de edad sin embargo la población que interrumpe la gestación es menor. Es menor que en los otros y además incluso hay cambios que podemos notar. Mientras que entre las más jóvenes crece desde 1991, 2001 y 2006 la proporción que interrumpe la gestación hasta los 29 años inclusive, entre las de 30-34 la evolución ha sido mucho menor, en las de 35-39 incluso en 2001 experimentamos un pequeño descenso para luego volver a repuntar y las mujeres por encima de 40 años están reduciendo la proporción de embarazos que finalizan en aborto, lo que pasa es que como es un colectivo en el que los abortos solo representan el 5 por ciento, pues apenas se nota en las cifras totales; de hecho no se nota, las cifras siguen aumentando.
He querido mostrar una tabla para tratar de situar a España en el contexto europeo, qué es lo que está ocurriendo en nuestro paÃs respecto a otros paÃses de nuestro entorno y no solo de nuestro entorno, he puesto algunos paÃses del este, de la República Checa, de HungrÃa, en 1996, en 2006, porque son paÃses donde tradicionalmente el aborto ha sido utilizado como un método anticonceptivo. Vemos que en 1996 España está a la cola de los paÃses. Esta es una cifra global, estamos hablando de la proporción del total de embarazos, no estamos hablando por grupos de edad, se refiere al conjunto de mujeres en edad de procrear. Entonces, de todos los embarazos que se producÃan en España en 1996, el 12,33 por ciento terminaba en aborto. Grecia era la única que estaba por debajo y los otros paÃses estaban todos por encima; los he ordenado en cada momento de mayor a menor. En 2006 vemos que España ha avanzado posiciones en esa tabla, ya no es el segundo sino el cuarto por la cola de estos que hemos elegido que son los mismos que en 1996 pero que podÃan haberse elegido otros; hemos elegido los más significativos: Italia, Francia, Reino Unido, algún paÃs nórdico como Finlandia, Dinamarca y Suecia y alguno del este. Es una relación un tanto aleatoria pero que intenta cubrir todo el arco europeo. Como digo, vemos que habÃa aumentado. HabÃamos pasado al 17 por ciento. En la tercera columna vemos cuál ha sido la evolución. Es decir, aumentan algunos paÃses, pero España es el paÃs que más aumenta, cinco puntos, Grecia dos y los demás casi podemos hablar de un punto o de menos de un punto, con una cierta estabilización, mientras que Italia desciende, Dinamarca también y HungrÃa y la República Checa, los paÃses del este, descienden de manera llamativa. Esto nos está sugiriendo una cierta aproximación. Yo no me atreverÃa a hablar de convergencia, pero sà una cierta aproximación. En España está aumentando pero porque partÃamos también de niveles mucho más bajos que en el resto de los paÃses. Esta es una forma de tratar de situar lo que está ocurriendo y estamos aumentando. Digamos que hay un cierto número de abortos que se producen en casi todos los paÃses en los que su legislación lo permite -probablemente también en la de los que su legislación no lo permite, de manera clandestina, pero vamos a centrarnos en los que la legislación lo permite- y que esas cifras tienden a aproximarse.
Voy a mostrar aquà lo que está ocurriendo con la fecundidad y con el aborto. Aquà tenemos la evolución desde el año 1990 hasta el último dato que tenemos disponible que es de 2005-2006, aunque aquà aparece el 2004 en la base del gráfico y vemos cómo se está retrasando. Esta curva, la amarilla, es la edad media al nacimiento del primer hijo y la curva roja es la edad media al nacimiento de los hijos en general, independientemente del rango, de que sea el primero, el segundo o el que sea; la curva azul clarito es la edad media en el primer aborto y la curva azul oscuro la edad media a cualquier aborto. Estamos viendo cómo se está retrasando la maternidad en España. Vemos que las curvas a las cuales se tiene el primer hijo en España están aumentando de manera notable. PartÃamos de por debajo de 27 años en el nacimiento del primer hijo y estamos en más de 29 ahora y lo mismo en la edad a la que se tenÃa cualquier hijo: estábamos por debajo de 29 y estamos aproximándonos a los 31 años como edad media al nacimiento de los hijos. Es decir, se está produciendo un envejecimiento del calendario de la maternidad y, por el contrario, se está produciendo un notabilÃsimo crecimiento del calendario del aborto. El aborto se está teniendo cada vez a edades más tempranas. Si pensamos en medias, vemos cómo antes el primer aborto estaba en una edad media por encima del primer nacimiento y ahora está sensiblemente por debajo del primer nacimiento. Esto apunta o va en la misma dirección de lo que estábamos diciendo antes, cómo son las jóvenes las que están incrementando notabilÃsimamente su contribución a las interrupciones voluntarias del embarazo.
Esta tabla muestra los abortos por rango de ocurrencia, lo mismo que los nacimientos se contabilizan por rango de nacimiento, los abortos también por rango. Solo hemos puesto los de rango superior a 1, es decir, los de rango 2 o más, y vemos cómo en 1990 los segundos o sucesivos abortos representaban el 18 por ciento de todos los que ocurrieron en esa fecha y ahora han pasado en 2007 casi un tercio, el 32,4 por ciento de todos los abortos que se produjeron en 2007 eran como mÃnimo un segundo. Pero la cifra todavÃa mucho más llamativa a mi modo de ver es cómo entre las adolescentes, es decir, menores de 20 años, que interrumpieron la gestación en 2007, para casi un 13 por ciento de ellas, para un 12,8 por ciento para ser exactos, era como mÃnimo su segundo aborto. Creo que el dato es muy importante. También vemos cómo las mujeres en la treintena están muy próximas al 40 por ciento en los segundos abortos, es decir, que de las mujeres en la treintena, casi un 40 por ciento de las que interrumpieron la gestación era un segundo aborto. Quiero hacer muy bien esta precisión. No es que las mujeres en la treintena un 40 por ciento de ellas haya tenido un segundo aborto, sino que de las que lo interrumpieron en 2007 para un 40 por ciento de ellas era un segundo aborto.
Después tenemos aquà la proporción por grupos de edad según el motivo de la interrupción. No me voy a entretener mucho en esta tabla porque creo que ya es de todos conocido que el motivo principal de la interrupción es la salud fÃsica o psÃquica de la mujer; para las adolescentes, en un 99,4 por ciento de los casos, según el último dato de 2007. Baja un poco en los grupos en la treintena, que llegan al 92 en 35-39, que es el más bajo, con casi un 7 por ciento por el motivo de que el feto pueda nacer con graves taras fÃsicas o psÃquicas. Esto es bastante conocido. Ha aumentado un poco el motivo de la presunción de que el feto pueda tener alguna tara respecto a 1990, pero en realidad siempre es inferior al 7 por ciento en cualquier grupo de edad que se considere.
Aquà vemos los abortos que se han producido según que la mujer que ha interrumpido la gestación haya acudido en los dos últimos años o no a un centro para informarse sobre la utilización de métodos anticonceptivos. Y lo que observamos es que la gran mayorÃa no habÃa acudido en los dos últimos años a un centro donde se le informase sobre métodos anticonceptivos, con cifras por encima de dos tercios en el caso de las adolescentes -solo el 31,2 por ciento, es decir, menos de un tercio habÃa obtenido esa información- y con cifras también bastante notables, más de la mitad en cualquier caso. Si consideramos el conjunto de las mujeres, todo el grupo de 15 a 49, casi el 60 por ciento, el 59,4 no habÃa acudido en los dos últimos años a ningún centro donde le informasen sobre asuntos de planificación familiar. La proporción de interrupciones voluntarias del embarazo por grupos de edad, según centros donde se produjo, también creo que ya es sabido, son principalmente los privados. Los públicos solo son un 2,1 por ciento en el conjunto de las mujeres en edad de procrear. Creo que en esto no merece mucho la pena detenerse.
Ahora voy a pasar a lo que son propiamente los determinantes. Es decir, hemos visto las cifras de aborto, hemos visto cómo han evolucionado. Voy a intentar poner de relieve qué factores o qué rasgos son los que podrÃamos decir que priman en las mujeres que interrumpen la gestación. Voy a detenerme un momento en explicar esto porque las tablas siguientes van en la misma dirección y creo que merece la pena detenerse un poco. He cogido como inicio del periodo el censo de 1991, que es esta parte de la tabla y como final la encuesta de fecundidad de 2006, que es una encuesta sobre fecundidad, familia y valores que hizo el Centro de Investigaciones Sociológicas, que es representativa de estas mujeres por grupos de edad y que nos proporciona la distribución de estas mujeres según la encuesta. Entonces, tenemos la distribución de la población de mujeres en el censo de 1991 y tenemos la distribución de la población de mujeres en 2006. Ahora cogemos los abortos en 1991 y los abortos en 2006. Si el aborto se distribuyese homogéneamente sobre el conjunto de la población y ningún rasgo fuese significativo para interrumpir la gestación, la distribución de los abortos serÃa igual que la distribución de la población, que el mismo peso que tienen las distintas categorÃas en el censo o en la encuesta, es decir, los abortos tendrÃan la misma distribución si fuese algo aleatorio y no hubiese ningún rasgo que fuese importante para experimentar una interrupción voluntaria del embarazo. Pues bien, comparamos la distribución de uno y otro y, en la medida en la que se separan los perfiles, esa caracterÃstica que tiene más peso en los abortos que el que le corresponderÃa por su peso en la población consideramos que es un rasgo determinante del aborto.
Vemos que en 1991 ser soltera entre 20 y 39 años, casada adolescente o viuda, divorciada de cualquier edad era un determinante del aborto y vemos que en 2006 prácticamente ocurre algo parecido. Ser soltera por encima de 25 años, ser casada adolescente y ser viuda, separada casi a cualquier edad es un rasgo que propicia -quizá no sea esta la palabra apropiada-, es un rasgo determinante del aborto. Vemos que las solteras representan el 42,9 por ciento en la encuesta de fecundidad y sin embargo en los abortos tienen un peso del 66,3. Ese es uno de los rasgos. Eso por lo que respecta al estado civil. En cuanto a los hijos, vemos que en 2006 no tener hijos y tener más de 35 años, entre 35 y 44 años, y no haber tenido ya hijos es una caracterÃstica determinante del aborto; tener un hijo, prácticamente, excepto en los 30-34 años son mujeres más proclives al aborto; tener dos hijos con menos de 35 años y tener tres o más en cualquier edad; cuando se tienen tres o más -son muy pocas las mujeres que tienen tres o más- es un determinante del aborto. Si vamos a los estudios, en 1991 tener estudios de segundo o tercer grado era una caracterÃstica de las mujeres que interrumpÃan la gestación. Pensemos que las mujeres con segundo grado en el censo de 1991 tenÃan un peso de un 50 por ciento en la población entre 15 y 49 y en los abortos un 60. Pues bien, eso ha variado. Ahora, en 2006, lo que vemos es fundamentalmente tener estudios de segundo grado y también ser analfabetas sin estudios. Lo que pasa es que estas categorÃas tienen muy poco peso en el total, representan un 2,7 por ciento y son irrelevantes cuantitativamente. Lo que es relevante es tener estudios de segundo grado. Pensemos que las mujeres con estudios de segundo grado, que en la encuesta representan un 26,7 por ciento, sin embargo su peso en los abortos es de un 58 por ciento. Por tanto, este es uno de los principales determinantes. Vamos a ver por actividad. Aquà no ha variado. En cuanto a la actividad, vemos que ser ocupada, sobre todo trabajando por cuenta ajena, es uno de los determinantes más claros del aborto, tanto en 1991 como en el 2006. Vemos que en 1991 las ocupadas eran un 34,1 por ciento en el censo y que protagonizaban más de la mitad de los abortos, el 51,2 y en 2006 ocurre algo parecido, las ocupadas de cualquier edad tienen mayor peso en los abortos del que les corresponde por su peso en la población. Las paradas también. Se han incorporado las paradas en el sentido de que las paradas con menos de 35 años también tienen un peso superior en los abortos que lo que les corresponde por su peso en el total de la población. Por tanto, estos serÃan los rasgos más definitorios de la mujer que interrumpe la gestación. En el caso del tamaño del hábitat, también ha habido alguna variación. En 1991 las mujeres viviendo en municipios mayores de 50.000 habitantes o mayores de 500.000 tenÃan un peso mucho mayor en los abortos que el que les correspondÃa por su peso en la población, sin embargo ya en 2006 las de 50.000 el peso es mucho menor, la distancia es más pequeña y son las mujeres viviendo en municipios mayores de 500.000 habitantes, que vemos que tienen un peso del 16,8 por ciento en la población y aquà el 25 por ciento, mientras que las de 50.000 es de 36,9, 37,4. Este dato no es muy relevante. Es decir, que el hecho de vivir en un municipio mayor de 500.000 habitantes es uno de los determinantes.
Estos serÃan, a grandes rasgos, los principales determinantes que podemos encontrar y, sobre todo, sobre la base de los datos que tenemos que nos proporcionan de los abortos. El boletÃn epidemiológico es un boletÃn, es un registro, no es una encuesta y, por tanto, no se preguntan demasiadas cosas, es parco en su información y nos falta un dato que tendremos el próximo año que es la nacionalidad de la mujer que interrumpe la gestación. En la Comunidad de Madrid, donde sà lo preguntan desde hace ya algún tiempo, sabemos que aproximadamente la mitad, en algún caso el 52 y el 53 por ciento algunos años, de todas las interrupciones las protagonizan mujeres extranjeras y en algunas comunidades donde se tienen algunos datos parciales también apuntan. Pero ese dato no puede extrapolarse porque hay comunidades donde el peso de la población extranjera es mucho menor de lo que es en la Comunidad de Madrid. En la Comunidad de Madrid el peso de las extranjeras es alto y eso no puede decirse de otras comunidades. Por tanto, ese es un dato que el Ministerio de Sanidad dice que tendremos con los datos de 2008 pero no con los de 2007.
La recapitulación serÃa: entre 1990 y 2007, las cifras de aborto totales se han multiplicado por tres; las de menores de 18, por 4,1; la proporción del total de embarazos que finalizan en aborto ha pasado de 8,5 a 18,5. Para el 32,4 por ciento de mujeres que abortaron en 2007 ese aborto era, como mÃnimo, el segundo y la cifra correspondiente para las adolescentes ha sido del 12,8 por ciento. Más de la mitad de las mujeres que han interrumpido su gestación en 2007 no habÃa acudido en los dos últimos años a servicios de planificación familiar. En los grupos de menores de 25 años y mayores de 40 es donde se concentran las proporciones más elevadas de embarazos finalizados en aborto. Y, luego, las caracterÃsticas en las cifras de aborto que tienen mayor peso en la población son las siguientes: ser soltera mayor de 25 años, casada adolescente y viuda, separada o divorciada de cualquier edad. No haber sido madre con más de 35 años, tener dos hijos con menos de 35 o tener tres hijos en cualquier edad. Tener estudios medios o superiores en 1991, pero en 2006 tener estudios medios principalmente. Ser ocupada en cualquier fecha que se considere es relevante, asà como estar parada y tener menos de 25 años en 2006. La ocupación, especialmente el trabajo por cuenta ajena, es la categorÃa que muestra mayor distancia entre su importancia en la población y su peso en las IVE. Vivir en poblaciones con más de 50.000 habitantes en 1991 y superando los 500.000 en 2006. Estos serÃan los rasgos.
Además de estos datos, si tengo tiempo, querrÃa hacer una breve reflexión y es que considero que habrÃa dos grandes grupos. Por un lado estarÃan las adolescentes o, si se quiere, yendo un poco más allá, las menores de 25 años y las mujeres entre 35 y 39. Porque la casuÃstica es muy distinta en un caso y en otro o por lo menos bastante distinta. Creo que entre las menores de 25 años el problema es de información, de un déficit de información pero, sobre todo y principalmente, un déficit de formación. Creo que en la información probablemente haya alguna carencia, pero llega en mayor o menor medida, pero lo que no tienen los jóvenes es suficientemente arraigada la conciencia del riesgo que supone una relación sin protección, muchas veces son relaciones inesperadas y no están imbuidos suficientemente de esa conciencia de riesgo. Por tanto, ahà hace falta una labor importantÃsima de pedagogÃa, de educación sexual, desde edades relativamente tempranas y digo relativamente tempranas porque no nos olvidemos que en 2007 ha habido 500 interrupciones voluntarias del embarazo de menores de 15 años. Por consiguiente, no creo que debamos mirar para otro lado y no hablar de esas materias, sino que hay que afrontarlo y formar a nuestros jóvenes en esas materias para que sean conscientes de eso. Eso en relación con las adolescentes. Y luego, en el caso de las mujeres entre 25 y 39 años, creo que hay otra cuestión. Ahà lo que parecen apuntar los datos es una clara determinación de no sobrepasar un determinado tamaño familiar. Cuando en un determinado tamaño familiar se llega a una situación de embarazo por las razones que sean, porque han fallado los métodos anticonceptivos y me refiero a fallos no solo puramente técnicos de los medios, sino porque se hayan relajado los medios anticonceptivos o por las razones que sea, ante un embarazo que no se desea por un determinado tamaño familiar, se opta por la interrupción. Y no es casual que sean las mujeres ocupadas, trabajando por cuenta ajena, las que optan en mayor medida por la interrupción. Son las mismas que tienen pocos hijos y son las mismas que, cuando se les pregunta en las encuestas, refieren sus dificultades para conciliar vida familiar y laboral. Creo que estamos ante un asunto que es de mayor calado y de mucha más trascendencia que las meras cifras de aborto. En nuestros análisis y estudios sobre fecundidad vemos el comportamiento de las mujeres ocupadas fijas, trabajando como digo principalmente por cuenta ajena y las autónomas y vemos que son las que tienen un mayor número de hijos y las que refieren mayores dificultades y no tanto por razones meramente económicas, creo que tiene mucho que ver con las razones organizativas. Las autónomas refieren menos dificultades. En esa encuesta de la que hablo, cuando a las mujeres se les pregunta por las incidencias laborales que han tenido en su vida respecto a los hijos, si han tenido que abandonar el trabajo o si han tenido que interrumpirlo durante un tiempo, el ratio de incidencias es bastante más alto entre las ocupadas que trabajan por cuenta ajena que entre las autónomas. Creo que los datos están apuntando hacia una dificultad de conciliación y que las mujeres, llegadas a un determinado tamaño familiar, si los métodos han fallado por la razón que sea o porque se han relajado, optan por la interrupción voluntaria del embarazo. Esas serÃan las causas que están detrás de estas cifras. He querido ir un poco a los determinantes y poner de relieve eso, que en el grupo de las adolescentes es una casuÃstica y en el grupo de las mayores otra.





2 Respuestas a “Comparecencia de Margarita Delgado, socióloga del CSIC”
Joder y no se puede hacer algo para que puedan tener el hijo y conciliar vida familiar
Por Ricard en 17 Ene 2009