Mujeres en Rojo. Blog de Carmen Montón Giménez - Blog de Carmen Montón Giménez

NOSOTRAS DECIDIMOS

Cada año mueren cerca de 500.000 mujeres en el mundo por un aborto inseguro. Ocurre en países donde el aborto está penalizado. Las razones por las que está vetado el derecho a decidir de las mujeres y contemplado el aborto como delito suelen ser una letal combinación de falta de libertad y derechos de las mujeres y fundamentalismos religiosos.

Podemos pensar que esta realidad está muy lejana, en países en vías de desarrollo y de construcción democrática, y como mujeres europeas, españolas, sentirnos a salvo de las situaciones tan espeluznantes que se ven obligadas a vivir nuestras congéneres en otros lugares geográficos.

Sin embargo, me llena de indignación ver como este Gobierno del PP cede ante el chantaje de los obispos y planea imponer su moral religiosa, para limitar la libertad y vulnerar los derechos humanos de las mujeres.

Indignación como mujer, como feminista, como socialista y como demócrata.

Ante esto no puedo dejar de manifestar que no son legítimas las presiones del Presidente de la Conferencia Episcopal para que se derogue la ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Y que es intolerable esta intromisión que ataca los principios de nuestra Constitución y las reglas de convivencia que nos hemos dotado los españoles y españolas.

El poder que tiene el Gobierno para promover iniciativas legislativas no es un poder divino, ni emana de los obispos ni la Iglesia, sino que es un poder delegado por la ciudadanía y la Constitución. Por lo que en España, un Estado aconfesional, no se puede consentir que se modifiquen leyes al dictado de ninguna moral religiosa.

Si el Gobierno y los Obispos rompen las reglas de convivencia, es el momento de exigir por parte del PSOE denunciar los acuerdos con la Santa Sede y dar un paso hacia delante en algo que es una demanda social.

Para que el Gobierno y Conferencia Episcopal entiendan, de una vez por todas, que basta ya de considerar a las mujeres como ciudadanas de inferior categoría, incapaces de decidir sobre nuestras vidas y a las que se debe tutelar por los obispos, los ministros, los jueces, los médicos o los maridos.

Y EL DOMINGO DESCANSÓ

El domingo es para descansar, para estar con las amistades, para divertirse, para leer, para comer paella con la familia… no para gritar en contra de los derechos civiles.

 

La jerarquía de la Iglesia ha hecho  un llamamiento para el domingo, veremos quién se une a esta nueva cruzada en contra de los DERECHOS DE LAS MUJERES. Y lo pongo con mayúsculas para que quede claro que es de eso de lo que se trata y no de otra cosa, y porque son derechos con mayúsculas reconocidos por la OMS, la ONU y el Consejo de Europa. No son cosas de rojos o rojas peligrosas, sino una cuestión de Salud Pública y Derechos Ciudadanos. ¡Ya esta bien!

Yo ya tengo planes… ¿y tú qué haces el domingo?

Las linces

Me sumo al movimientos de las linces contra la manipulación del debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

Tú también puedes, colocando el logo de las linces en tu blog, web o en tu perfil de twitter, facebook, tuenti…

Además, puedes unirte a la causa de facebook aquí.

SUSPENSO A LA CONFERENCIA EPICOSPAL

Ayer la Conferencia Episcopal, de mano de su portavoz Martínez Camino, presentó una campaña en contra de que las mujeres tengan derecho a decidir sobre su propia maternidad. Incluso indican que la Interrupción Voluntaria del Embarazo se regule  igual que  para ciertos delitos medioambientales con la pena de cárcel.

Soy consciente de que el debate sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo es un debate lleno de cuestiones religiosas y morales, pero esta campaña me parece que es recurrir a una estrategia publicitaria demagógica al estilo de la que recurren los grupos más radicales antiderechos civiles.

En dicha campaña, que compara un lince con un feto, lo que se  gana en impacto mediático es lo que se pierde en razón del argumento. Ya el propio Portavoz Episcopal dijo que en realidad son “situaciones incomparables”, aunque ellos no se resisten a la manipulación y lo hagan.

Frente a esto, a la jerarquía de la Iglesia le pedimos lo mismo que le damos, que es respeto.

Si se quiere hablar en serio, sin querer  confundir el debate y sin hipocresía  se ve que el fondo de la cuestión es respetar la voluntad y la capacidad de decidir de las mujeres sobre su propia maternidad, con la protección debida del fruto de la concepción según marca la doctrina constitucional. Por ello los  parámetros por los que nos debemos regir son la bioética y la Constitución como estamos haciendo.

La Conferencia Episcopal plantea el debate en tiempo pasados, ahora no estamos debatiendo si IVE sí o no. Esto, afortunadamente, es una cuestión que nuestra sociedad tiene aceptado y asumido. Por tanto no estamos en debates de hace más de 20 años, estamos hablando de incorporarnos a las legislaciones europeas que combina plazos e indicaciones (desde Turquía o Portugal, en un extremo, hasta Holanda, en el otro, pasando por países como Italia tan cercanos a la jerarquía de la Iglesia Católica). Y de esta forma dar mayores garantías y seguridad jurídica a las mujeres y a las y los profesionales sanitarios.

Quiero que se tengan claras tres cosas pues la demagogia y la hipocresía no deben quedar sin respuesta. Primero, toda IVE primero fue un embarazo no deseado y es necesario enmarcar esta legislación en una estrategia de prevención y de derechos y salud sexual y reproductiva. Pero aquí también se muestran contrarios. Tan solo debemos recordar su oposición a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y a la campaña de uso de preservativo del Ministerio de Sanidad.

Segundo, ningún Gobierno como el socialista de Zapatero para la protección y las ayudas a las familias (los 2.500 euros por nacimiento, la ampliación de la consideración de familias numerosas, las ayudas a las familias monoparentales, las plazas de educación infantil, las becas…). Tercero, es un insulto que se hable de “desprecio por la vida” por los mismos que se opusieron y aún hoy lo hacen a la Ley de Reproducción Asistida que permite, por ejemplo, casos como los Andrés, el niño sevillano de 7 años que, a través de un hermano compatible genéticamente, ha conseguido salvar su vida y sanarse.

Termino diciendo que esta campaña lo único que refleja es la distancia de la jerarquía de la iglesia con la ciudadanía ya que existen creyentes que están de acuerdo con que las mujeres que interrumpen su embarazo no sean condenadas a la cárcel o incluso han tenido que recurrir a esta intervención.

Y sobre la moralidad respecto al coste económico de esta campaña masiva en estos tiempos de dificultades económicas no comentaré nada, pero me daría para otro post.